EL PELO Y LA QUIMIOTERAPIA

panuelo

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El cáncer es la enfermedad del siglo XXI, no por que antes no existiera, sino por que hace relativamente poco tiempo los médicos han sido capaces de detectarlo y luchar contra él. La medicina moderna es capaz de curar la gran mayoría de ellos si se pillan a tiempo.  Padecer esta enfermedad ha pasado de ser una condena a muerte a un mal trago de unos cuantos meses. Sin embargo el precio es alto ya que los tratamientos producen efectos secundarios muy notorios.

Uno de ellos es la caída temporal del cabello. No se trata de un efecto secundario serio ya que, al contrario que otros, no afectan a la salud física de nuestro cuerpo, pero es un hecho que existe y queremos tratar en esta web.

La quimioterapia, ese gran invento que ha salvado la vida a tanta gente, no solo destruye las células cancerígenas, también afecta a las sanas. Las células que se multiplican rápidamente como las de los folículos capilares (caída del pelo), las paredes de la boca (llagas) y del estómago (úlceras) son muy sensibles a este tipo de tratamientos. Lo bueno es que las células sanas se regeneran con cierta facilidad, lo que nos lleva a un “sufrimiento” temporal.

En la mayoría de los casos, tras el primer ciclo de “quimio”, se empieza a notar una caída excesiva. Unas veces ocurre poco a poco, otras ocurre rápidamente. Un consejo muy habitual y muy efectivo para el paciente es ir cortando el pelo poco a poco. Especialmente en el caso de mujeres es recomendable un corte de pelo de unos 5 o 10 cms ANTES de comenzar el tratamiento. Al finalizar el primer ciclo el corte debe ser algo más pequeño (más al estilo de un hombre), para cuando se note la caída masiva hacer un rapado. Con esto se consigue una adaptación psicológica algo mas llevadera que un afeitado repentino de la noche a la mañana. Tened en cuenta que cuando el pelo empieza a caerse lo hace muy radical, el típico gesto de pasarse la mano por el pelo puede hacer que se queden en nuestros dedos decenas de cabellos.

Una vez que ya no queda pelo la recomendación es HACER CASO A TU MÉDICO escrupulosamente, no intentar remedios caseros ni “milagrosos” y, sobre todo, no “asfixiar” el cuero cabelludo las 24 horas del día con pelucas o pañuelos. Ojo, el uso de estos accesorios no es contraproducente ni mucho menos, pero no se debe abusar de ellos ya que la piel del cuero cabelludo no está acostumbrada a rozarse directamente con tejidos. El cuidado que le dediquéis en esta fase puede afectar al posterior crecimiento. Tened en cuenta que se trata de un estado temporal y que si hacéis las cosas bien luego lo agradeceréis.

Una vez que se termina el tratamiento y el doctor da la esperada noticia de que estáis “limpios” ya solo queda tener paciencia y, si todo va bien, en unos 4 o 6 meses empezaréis a lucir un pelo sano. Un dato curioso es que la quimio en ocasiones hace que el aspecto del cabello cambie, puede volverse más rizado o cambiar de color. No os asustéis, es algo que ocurre muy a menudo.

Ah, y no olvidéis alimentaros bien, esto es absolutamente fundamental.

 

 

 

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